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Impartiendo una conferencia en el TEDx Oviedo University

17 de agosto de 2010

QdC 5: Un forajido de novela

En el número 5 de "Quadernos de Criminología" -la revista trimestral que edita la Sociedad Española de Ciencias Forenses y Criminología (SECCIF)- se ha publicado mi artículo "Un forajido de novela":

"(...) Lejos de la visión idealizada que nos ha dejado el cine; aquel forajido que “(...) tenía nervios fríos y la ausencia completa de miedo de los que han aceptado de antemano la muerte” fue, según los expertos que lo estudiaron, “un tipo inclasificable, linfático, con ojos de comadreja, pecho hundido, hombros caídos y aspecto repulsivo, con una clara apariencia externa de cretino” que cometió su primer asesinato con tan sólo 13 años y que, a los 21 –cuando murió en el famoso duelo con el sheriff Pat Garrett– ya había matado a 27 personas “sin contar a los indios”, como se decía, despectivamente, en el siglo XIX.

William H. Bonney nació el 23 de noviembre de 1859 en Nueva York “(...) en tiempos en que los tranvías arrastrados por caballos eran una novedad”. Siendo niño, emigró con su hermano y su familia a Kansas y Colorado pero, al poco tiempo, su padre murió de pulmonía y Kathleen, su madre, se volvió a casar con un buen hombre llamado Antrim que los llevó a buscar fortuna a Nuevo México. Allí se crió el adolescente en las peores tabernas de la frontera, entre ladrones y proscritos del territorio neomexicano.

La carrera criminal de aquel joven adolescente se caracterizó por sus continuos actos de violencia, sin motivo aparente, que lo convirtieron, a los ojos del público, en una suerte de nuevo Robin Hood y en personaje habitual de novelas, baladas y crónicas de la prensa de aquel entonces. Capturado en 1880 fue condenado a la horca pero logró escapar de la cárcel matando a dos alguaciles. El sheriff Garrett lo encontró el 14 de julio de 1881 en el Rancho Maxwell y logró abatirlo con un disparo de su colt. Había matado al criminal pero había nacido el mito (...)".

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