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Impartiendo una conferecnia en el Centro de Cultura Contemporánea de Ciudad de México

16 de abril de 2016

Coordinador del libro Tópicos selectos de criminalidad contemporánea

En el Altiplano Central de México se encuentran las pirámides y templos de Teotihuacán, dispuestos en torno a la llamada Calzada de los Muertos. Según los expertos, aquella ciudad de los dioses –que llegó a ser la más influyente de la América Precolombina, entre los siglos III a VII de nuestra era– se convirtió en el centro espiritual del pueblo tolteca. Para esta cultura no existía la individualidad sino que todo cuanto existía conformaba un único ser. He querido recurrir a la tradición tolteca para prologar el nuevo libro  Tópicos selectos de criminalidad contemporánea [México D.F: Flores, 2017] que coordino, como undécimo tomo de la colección de Temas selectos de Criminología, Criminalística y Victimología Criminal dirigida por Wael Hikal, porque, en su conjunto, hemos participado autores de dieciséis países y territorios de todo el mundo, dejando de ser meros individuos para integrarnos en el ambicioso y enriquecedor reto en el que se ha convertido este proyecto común. Nuestra intención –aunque pueda parecer un contrasentido– ha sido sencilla y a la vez ambiciosa: pretendemos elevar el nivel intelectual de los lectores para que cada uno adquiera los conocimientos más avanzados que se han desarrollado en esta apasionante disciplina científica. Por mi parte, participo también con un artículo sobre El crimen ecológico internacional; donde analizo que al planeta no le falta voluntad pero le fallan las fuerzas para hacer frente a las conductas delictivas relacionadas con el medio ambiente.

1 de abril de 2016

La inexistente Ley de Fugas en QdC # 32

En la primavera de 1862, un turista británico llamado William Dodd viajó en barco desde Barcelona hasta Palma para recorrer Mallorca durante tres semanas; un año más tarde publicó un pequeño libro titulado precisamente así, Three Weeks in Majorca [Londres: Chapman & Hall, 1863], donde recopiló sus recuerdos de aquellos días por la isla balear. En el capítulo V, al hablar de la Guardia Civil –en su opinión: una policía rural encargada de reprimir delitos menores– el autor comentó que en el pasado, y no hace mucho tiempo de eso, [los guardias civiles] solían ser firmes y sumarios en el cumplimiento de su cometido. Si veían a un hombre quebrantando la ley, le conminaban a entregarse; y si rehusaba rendirse, o intentaba escapar, le disparaban sin mayores contemplaciones. Con informar del suceso en el cuartel era suficiente; y este procedimiento bajo cuerda ahorraba todo un mundo de inconvenientes relacionados con la investigación y el castigo (pp. 49 y 50). Sin llegar a citarla expresamente, Dodd se estaba refiriendo a la aplicación práctica de lo que se conoce como Ley de Fugas; una ejecución extrajudicial del detenido que, generalmente, consistía en simular la huida del reo para justificar que las fuerzas del orden le disparasen a matar, para regresar al cuartelillo sin él, ni preso ni herido.
 
Aunque este pasaje se publicó en 1863 y existen otras referencias de comienzos del siglo XX –como, por ejemplo, el escritor Charles Marriott publicó A Spanish Holiday, en 1908, narrando que una vez arrestado el malhechor, se lo llevan a dar un paseo a las montañas. Al llegar a un lugar solitario le invitan a seguir caminando. El desenlace es un informe oficial a las autoridades: “Prisionero abatido mientras intentaba escapar”– por lo general, pese a la existencia de estos antecedentes, suele aceptarse que esta terrible norma se promulgó en España el 20 de enero de 1921, cuando el general Martínez Anido ocupaba el cargo de Gobernador Militar de Barcelona, para sofocar las revueltas que caracterizaron esta época. Este artículo, publicado en el número 32 (enero-marzo de 2016) de la revista Quadernos de Criminología, analiza la inexistencia de esta norma en el ordenamiento jurídico español.