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Sentado en un pantalán del Lago Atitlán, en Panajachel | Guatemala

18 de noviembre de 2017

La jurisprudencia del TEDH sobre entregas extraordinarias y centros clandestinos de detención en QdC # 39

Khaled El-Masri, un ciudadano alemán de origen kuwaití, nacido en 1963 y residente en Ulm (Baden-Wurtemberg), fue detenido por la policía macedonia cuando llegó en autocar a la frontera de esta Antigua República Yugoslava, la nochevieja de 2003; durante 23 días permaneció encerrado en un hotel de Skopje, su capital, mientras le interrogaban –en inglés, a pesar de sus limitados conocimientos de esta lengua– sobre su vinculación con grupos terroristas. En todo ese tiempo, se le negó la posibilidad de contactar con la embajada germana y sufrió amenazas que le mantuvieron en un estado de constante ansiedad y angustia (...). Así comienza el artículo que he publicado en el número 39 de la revista Quadernos de Criminología (QdC) para analizar la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre las entregas extrajudiciales de una persona de la jurisdicción de un Estado a otro, con el propósito de detenerla e interrogarla al margen del sistema legal, donde corre un riesgo real de sufrir torturas o penas y tratos inhumanos o degradantes; un asunto que, para la Corte de Estrasburgo, tiene una gran trascendencia no solo para el denunciante y su familia sino para todas las víctimas de delitos similares y para la sociedad en general, que tienen el derecho a saber qué ha ocurrido. Junto al caso El-Masri contra Macedonia, de 13 de diciembre de 2012, se comentan los casos de Husayn “Abu Zubaydah” y Al Nashiri, ambos contra Polonia, de 24 de julio de 2014, y el de Nasr y Ghali contra Italia, de 23 de febrero de 2016.

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