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Impartiendo una conferencia en el TEDx de la Universidad de Oviedo

20 de mayo de 2026

«Sobre la legitimidad de cometer un tiranicidio» en QdC # 68

El 28 de febrero de 2026, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, dieron órdenes a sus respectivos ejércitos de poner en marcha la operación «Furia épica» contra el régimen islámico de los ayatolás de Irán, llevando a cabo -entre otras medidas- el asesinato selectivo de su líder, Alí Jamenei. Una ofensiva militar sin objetivos claros y sin un plan para el día después, según el investigador Moussa Bourekba, que el Gobierno de Tel Aviv justificó afirmando que: (…) estamos golpeando a los tiranos de Teherán con más fuerza que nunca. El Ayatolá ya no está y sé que no desean que otro tirano lo sustituya. (…) Seguiremos golpeando con creciente fuerza a los tiranos que los aterrorizaron durante décadas. Argumentario similar al empleado por la Casa Blanca: Ese tirano ya no existeSegún el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, las dos primeras acepciones del adjetivo «tirano» se refieren a: 1. Dicho de una persona: Que obtiene contra derecho el gobierno de un Estado, especialmente si lo rige sin justicia y a medida de su voluntad. 2. Dicho de una persona: Que abusa de su poder, superioridad o fuerza en cualquier concepto o materia, o que, simplemente, del que impone ese poder y superioridad en grado extraordinario (…). De modo que déspota, dictador o autócrata -por un lado- y opresor, autoritario, dominante o dominador -por otro- son buenos sinónimos para referirse a este término. Asimismo, por extensión, el «tiranicidio» sería: la muerte dada a un tirano (DRAE).

El problema lo encontramos en la primera línea de la definición de nuestro diccionario: Dicho de una persona; es decir, los tiranos -como también sucede, por ejemplo, con los terroristas- no van por la vida diciendo: ¡Hola, buenos días, soy un tirano terrible! Nadie se califica a sí mismo en primera persona; al contrario, solo se predica de los demás. Son los otros lo que gobiernan con tiranía mientras se les señala ante la comunidad internacional para tratar de justificar el posterior tiranicidio. Esta acusación -como iremos viendo- hunde sus raíces en los tiempos más antiguos. De hecho, al preparar la defensa de Avelino Arredondo por haber asesinado al presidente uruguayo Juan Idiarte Borda el 25 de agosto de 1897, su abogado, Luis Melián Lafinur ya apeló, precisamente, a que:  (...) el tiranicidio ha sido y será siempre una teoría defendida por grandes pensadores. Este artículo repasa algunos célebres tiranicidios -como los de Fálaris o Periandro de Corinto- antes de centrarse en la polémica teoría del tiranicidio que da nombre a este artículo de QdC # 68 en la obra de Juan de Mariana.